Un informe de la consultora Capgemini sostiene que estamos asistiendo al comienzo de una nueva era en la que las ventas minoristas serán cada vez más inmersivas y ampliarán los límites de la experiencia tradicional en las tiendas. Esta transformación no estará reñida con el auge del comercio online que, según el portal de estadística Statista, representará el 25% del total de las compras en 2027, un 11% más que en 2019.
Con el término “inmersiva”, los expertos hacen referencia a una experiencia en la que se combinan distintas modalidades de venta, ya sean las interfaces, la realidad extendida o el metaverso. El propósito final de utilizar estas tecnologías de modo conjunto es que los usuarios sientan que han entrado en una dimensión diferente y crear relaciones más profundas entre los clientes y las marcas.
La realidad aumentada, la visualización 3D, el metaverso y los NFT están transformando las ventas en experiencias inmersivas. Estos avances son patentes en el sector del lujo, que aplica la vanguardia tecnológica de distintas maneras:
- Realidad aumentada. Los clientes de Chanel pueden probar sus productos de maquillaje desde la comodidad de su hogar. Su aplicación Lipscanner permite escanear cualquier color y, después, selecciona el más parecido entre una colección de más de 400 tonalidades de pintalabios. Por último, la app ofrece la opción de probarse el color virtualmente y agregarlo al carro de la compra.
- Visualización 3D. Louis Vuitton ha posibilitado personalizar sus artículos en línea desde hace años, pero hasta ahora se limitaba a utilizar modelos 2D. Gracias a una colaboración con la startup Threekit, ya es posible configurar y visualizar algunos de sus productos más emblemáticos en 3D con un nivel de detalle extraordinario.
- Metaverso y NFT. Algunas marcas están recompensando a sus usuarios más fieles con NFT (Non Fungible Tokens o tokens no fungibles). Estos activos únicos no se pueden copiar y hacen posible que los consumidores posean una pieza digital de la firma que, por ejemplo, pueda darles acceso a eventos y lanzamientos exclusivos en el futuro. Así, un cliente podría comprar un bolso, obtener una copia digital certificada de ese accesorio y emplearla para desbloquear promociones pensadas especialmente para él. Gucci es una de las casas de moda que ya ha experimentado con este formato.
Según los expertos de Capgemini, las experiencias adaptadas al contexto, momento y canal adecuado para cada cliente pueden impulsar un aumento de las ventas. Además de permitir a los consumidores interactuar con los artículos de una forma más cercana, el comercio inmersivo busca incrementar las transacciones y reducir las devoluciones alentando al público a completar compras informadas de productos que tal vez no hubieran considerado antes.